Ana Montojo

YO, AL REVÉS QUE EL POETA

“Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores”
(Jorge Luis Borges)

Yo, al revés que el poeta, cometí
casi tantos errores como pude,
si por error se entiende
dejar el corazón a la intemperie,
expuesto a toda suerte de peligros
salvo el de ser feliz y acostumbrarme.

A gala tengo
haberme equivocado muchas veces
sin haber aprendido casi nada,
y permitirme el lujo de estrenar
en cada amanecer
una nueva derrota reluciente.

He bebido el ahora de manera insensata;
como si cada día fuera el último
del resto de mi vida
y el futuro tan solo se tratase
de un incierto espejismo.

Hice mal casi todo lo importante;
no ahorré ni una peseta,
fumé, no hice deporte,
y hasta me enamoré de algún extraterrestre
sin requerir informes ni solvencia.

Tuve hijos
y no los preparé para el mañana;
me limité a quererlos mucho más
de lo que hubiera sido razonable.

Y aquí estoy
instalada de golpe en el futuro
sin chaleco antibalas, sin fortuna,
sin refugio antiatómico siquiera
que pueda protegerme
de la lluvia de abril y de tus ojos.

(De “La niebla del tiempo”, XXII Premio “Blas de Otero” 2010, Ed. AEAE)

Fuente: http://hazversidadespoeticas.blogspot.com.es/2012/03/ana-montojo-hazversa.html

*****

TARDE DE PRIMAVERA

Yo lo vi ayer,
a la hora en que la tarde se remansa
y los ejecutivos se aflojan la corbata
en la barra del bar.

Tenía el aire color de retirada,
una cierta fatiga
de lunes que agoniza entre los algodones
de un barrio moderadamente rico.

Nadie los vio llegar aunque estaban muy cerca
de las terrazas y de los gin-tonics,
tan sólo separados
por la alambrada cruel de la miseria.

Pero estaban allí y sabían la hora
que marcaba su estómago
cuando dos empleados de una gran superficie
sacaron a la calle los desechos del día,
poco antes de colgar el cartel de cerrado.

Un enjambre de hambrientos cayó sobre los cubos
y estalló la violencia de los pobres;
a puras dentelladas se agredían
como depredadores en la selva,
sin distinción de edades ni de sexos.

Rodaron por el suelo los yogures
con la fecha pasada,
las barras de pan duro
y algunos tetrabricks que rezumaban
leche sin grasa y zumo de pomelo.

Esto ha ocurrido aquí, en el anochecer
de un barrio moderadamente rico
una tarde que olía a primavera.

El hielo de mi copa
se derritió de culpa en un instante.

Fuente: http://www.cuadernosdelaberinto.com/autores/paginas/MONTOJOana.html

Para más información: https://www.facebook.com/ana.montojo.5

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