Safrika

GORDA

Hay algunas cosas que se instalaron con cierta facilidad en la cubierta.
El pelo maravilloso, rojo como una fogata, algo casi trascendental, sexualmente
atractivo, o la voz tierna de oveja entregada, la lana del pubis como una almohadilla en la que
manifestar el hombre su propia quietud.
Todo eso no era nada, tampoco los libros ni la interpretación de alguna obra, o la crítica de alguna película. Tampoco la elección de algunos discos para siempre
ni la ropa interior heredada por una madre sexy
que ahora maldice a todas horas por esto o aquello.
Tampoco las carreras universitarias por finalizar, el año en Londres, el amante de Melilla.
Tener un hijo.
Todo eso, nada.
Una rotonda, una chica rubia que te increpa,
Te grita – ¡Gorda!
Ahora eres la pequeña gafuda sonriente y precisa,
la auténtica Patricia Rodríguez Calpe,
La del jersey que tejió la abuela Gloria, pendientes largos, pantalón de chándal azul, el blanco de los ojos
tan blanco como una nube perfecta,
Esa niña, se echa a llorar mientras conduce, tiene que ir
Quitándose las lágrimas de los ojos,
No es la pelirroja poetisa de largas piernas y culo generoso la afectada. A esa se la suda prácticamente todo, es la verdad.
Es la niña la que se muere otra vez, encerrada en el baño de puerta verde ridículo, verde roñoso, una puerta que deja ver los pies, es la niña que muere maldiciendo que la hayan insultado
otra vez
delante de Raúl, convencida de que el
Viento
Barrerá todo el planeta y su desnudez será por fin una visión
para los dioses.

Fuente: http://www.safrika.blogspot.com.es/2013/05/gorda.html

*****

BESANDO EL SUELO QUE PISA

Besando el suelo que pisa, los labios llenos de tierra
Las manos con musgo adherido exhalando aliento espeso
Como barro.

El salitre enmudecido por cientos de gaviotas
La sangre en el asador, maltrecha ya la palabra
Escocido el silencio, se pulsa rojo sobre un panel de control

Y los cigarrillos, escogidos en el cenicero en su tumba en su muerte
Escogidos y resucitados para morir de nuevo más tarde
Si acaso más pequeños y acabados.
Y el olor que pende de un hilo.

Besar el suelo que pisa, y con los pies dentro de estas botas
Es acaso lo más inútil que nunca hice, lo más
Tenebroso y enfermo

Hay una grieta por la que zumba el agua.
Y he de escapar por ella, contra ella, nadando en
Precisión y en belleza
En sopa humeante, en cabellos rojos.
He de ser

Práctica

Como un cirujano valiente y primerizo
Extirpar
Extirpar.
Extirpar.

Fuente: http://www.safrika.blogspot.com.es/2007/04/besando-el-suelo-que-pisa-los-labios.html

Para más información: http://www.safrika.blogspot.com.es/

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