Tulia Guisado

PRINCIPIOS

Mamá, no tengas miedo.
No caí nunca en las garras de un donjuán.
Don Juan c´est moi.

Sin embargo necesito cambiar,
de imagen o de nombre.
Y no sé si adelgazar veinte quilos
o maquillarme bien:
aplicar primero la base de un buen polvo,
descaradamente rouge, sombra (de ojos, que la otra empaña),
perfilador de labios (oscuro, claro, se sabe que el rosa
ya no lleva a ningún lado), pintalabios nacarado,
pestañas, pelo y uñas postizas.
Importante cambiar de perfume.
Qué tal se me vería.

No.
Debo decir que lo probé, y que no sirve.
El oír mi nombre sigue haciendo que me gire.

Qué tal si me da por la anorexia:
cambiar con buen pretexto el vestuario,
adelgazar para que me miren
hasta que no me vean.
No, tampoco eso es garantía de nada.
Ya lo tengo:
¿y si busco un novio
que me prometa matrimonio?
¿Y si busco un novio?
Cualquier cosa que no vaya conmigo.
Algo brusco, realmente transgresivo.

Nada de pensar en serio en la remota
pero atractiva idea de dedicarme al cine
porno, ser una encantadora felatriz,
llamarme Lúa, Blanca, Lorna, Nina o Sophie.
O pasar las tardes al sol de Bahía
sicaria de la vanidad, la pereza y el buen gusto.
Al mando de insensibles narcos con bigote
a la cabeza del contrabando de banderas,
del tráfico de armas blancas y mujeres negras,
del cobro de morosos sin fronteras
y pagos indebidos, destruir a Greenpeace,
a las ballenas, pegar todavía más a los esclavos,
envejecer sola, satisfecha y feliz.

Las drogas me aburren.
El alcohol está muy visto.
Y carezco de París y de buhardilla
donde morir bella, fatal y decadente,
y sin tener este poema terminado.
No, hacer algo realmente peligroso.
Comprar un piso, por ejemplo.
Estudiar una carrera. Y acabarla.
Buscar trabajo. Encontrarlo.
Formar una familia.
Algo que haga daño,
que destruya.

Fuente: http://www.culturaca.com/tulia-guisado-que-fragil-es-el-silencio-estando-contigo/

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Ana Gorría

MARÍA MAGDALENA Y EL BARRO

casi sucia la nieve, va
ungiendo de alquitrán
el regazo del sueño.

Le da forma la voz,
que arrastra los escombros,
lenta y torpe,

como el cauce que arrastra su inquietud

apenas cristalino,
apenas escondido,

la polución, la ruina
en el regazo
iluminado apenas.

Fuente: https://sites.google.com/site/anagorriapoemas1/

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Annelisa Addolorato

LAMENTO SEFARDÍ – CANCIÓN Y POÉTICA DE LA VIANDANTE

Las cuerdas de mi corazón
Se tienden y no se rompen
Se alargan y no se quiebran

Ni tengo casa
Ni tengo patria
Perdí la tierra
pero gané
al mar entero de tu alma,

por el camino,
rompiendo las olas de la soledad

Las niñas del sol ya están menguando,
con el ocaso su canto se hace arena

Su mirada cambió el desierto en arco iris
y la nieve helada en agua dulce

Ni sinagoga ni mezquita, ni iglesia,
la casa de nuestro dios
está en el tejido cálido
de nuestras voces
entrelazadas
que bailan
que bailan

que se besan
que se besan

y que se cuentan el viaje

en el aire
y en las preguntas[1].

[1] Del poemario multidimensional naifMusicalInédito a dos voces Poemario flamenco.

Fuente: http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com.es/2007/06/annelisa-addolorato.html

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Gracia Iglesias Lodares

EL REFUGIO

Tu boca, poligonal e incierta,
fría y extraña como los elefantes de la calle Sevilla,
acostumbra a posarse en los recodos
del alfabeto egipcio
y permanece allí durante páginas
y música
y memoria.

Mientras tanto
hay quienes saben predecir el nombre
que arrastrarás después
cuando llegues exhausta al confín de la tarde
con el cabello convertido en nácar
y los labios heridos
transparentes.

(De Distintos métodos para hacer elefantes)

Fuente: http://lasafinidadeselectivas.blogspot.com.es/2009/11/gracia-iglesias.html

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Safrika

GORDA

Hay algunas cosas que se instalaron con cierta facilidad en la cubierta.
El pelo maravilloso, rojo como una fogata, algo casi trascendental, sexualmente
atractivo, o la voz tierna de oveja entregada, la lana del pubis como una almohadilla en la que
manifestar el hombre su propia quietud.
Todo eso no era nada, tampoco los libros ni la interpretación de alguna obra, o la crítica de alguna película. Tampoco la elección de algunos discos para siempre
ni la ropa interior heredada por una madre sexy
que ahora maldice a todas horas por esto o aquello.
Tampoco las carreras universitarias por finalizar, el año en Londres, el amante de Melilla.
Tener un hijo.
Todo eso, nada.
Una rotonda, una chica rubia que te increpa,
Te grita – ¡Gorda!
Ahora eres la pequeña gafuda sonriente y precisa,
la auténtica Patricia Rodríguez Calpe,
La del jersey que tejió la abuela Gloria, pendientes largos, pantalón de chándal azul, el blanco de los ojos
tan blanco como una nube perfecta,
Esa niña, se echa a llorar mientras conduce, tiene que ir
Quitándose las lágrimas de los ojos,
No es la pelirroja poetisa de largas piernas y culo generoso la afectada. A esa se la suda prácticamente todo, es la verdad.
Es la niña la que se muere otra vez, encerrada en el baño de puerta verde ridículo, verde roñoso, una puerta que deja ver los pies, es la niña que muere maldiciendo que la hayan insultado
otra vez
delante de Raúl, convencida de que el
Viento
Barrerá todo el planeta y su desnudez será por fin una visión
para los dioses.

Fuente: http://www.safrika.blogspot.com.es/2013/05/gorda.html

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Raquel Lanseros

ENTONCES ME BESASTE

Por celebrar el cuerpo, tan hecho de presente
por estirar sus márgenes y unirlos
al círculo infinito de la savia
nos buscamos a tientas los contornos
para fundir la piel deshabitada
con el rumor sagrado de la vida.

Tú me miras colmado de cuanto forja el goce,
volcándome la sangre hacia el origen
y las ganas tomadas hasta el fondo.

No existe conjunción más verdadera
ni mayor claridad en la sustancia
de que estamos creados.

Esta fusión bendita hecha de entrañas,
la arteria permanente de la estirpe.

Sólo quien ha besado sabe que es inmortal.

Fuente: http://www.raquellanseros.com/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=39&Itemid=88

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Yolanda Sáenz de Tejada

QUERÍA OLVIDAR

Quería olvidar
un amor
que minaba
mi corazón y
mi cerebro y
te llamé
–para eso están
los amigos–.
Nos citamos
a las ocho
en aquel antro
de lunas y espejos
que ponía
el mejor
gin-tonic de
Madrid.

Creo que fui yo
la que te abracé
demasiado fuerte
cuando me regalaste
la pulsera de plata
que nunca te
habías quitado;
o quizás tú,
que me diste la mano
al cruzar la calle
para guiarme
(al cielo,
de eso estoy
segura).

Yo bebí de
tu copa antes
de tragarme
tus labios y
tú me pusiste
la servilleta
en la falda,
antes de
subírmela.

Esa noche
olvidé mi
guerra y
tu paz,
olvidé los
mensajes que
esperaba
(de él)
y su promesa
de que siempre
me amaría.
Esa noche
me abandoné
para dejarte
entrar como
un animal
en mis vértebras.

Hasta hoy
(qué milagro),
que sigues
ardiendo dentro
de mi cama,
de mis huesos y
de mis piernas.

Fuente: http://yolandasaenzdetejada.blogspot.com.es/2015/05/poemadelunes-se-buscan-amigos-y-bocas.html

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